Cronología de la construcción de las pirámides egipcias

Descubre la cronología de las pirámides egipcias, desde Djoser y Keops hasta las últimas construcciones faraónicas de Egipto antiguo.

Cuando contemplas una pirámide egipcia resulta fácil imaginar que estos monumentos aparecieron de repente, como si los arquitectos del faraón hubieran descubierto de una sola vez la fórmula perfecta para levantar gigantes de piedra en mitad del desierto. La realidad fue mucho más interesante. La construcción de las pirámides egipcias fue el resultado de siglos de experimentación, con éxitos espectaculares, errores arquitectónicos, cambios de diseño y una lenta evolución que transformó sencillas tumbas rectangulares en algunas de las estructuras más colosales de la Antigüedad.

Si recorres la cronología de las pirámides de Egipto, comprobarás además que la época de las grandes pirámides de Guiza fue relativamente breve. Los egipcios continuaron construyendo pirámides durante muchos siglos, pero las técnicas, dimensiones y materiales fueron cambiando. Algunas alcanzaron más de cien metros de altura; otras apenas parecen hoy montículos erosionados por el tiempo.

Para comprender cómo ocurrió esta extraordinaria evolución tenemos que viajar hasta aproximadamente el siglo XXVII a. C., cuando un faraón llamado Djoser decidió transformar para siempre la arquitectura funeraria egipcia.

Antes de las pirámides: las mastabas

Antes de que aparecieran las pirámides, los faraones y miembros de la élite egipcia eran enterrados principalmente bajo construcciones conocidas como mastabas. Eran edificios de planta rectangular, paredes ligeramente inclinadas y techo plano, levantados sobre una cámara funeraria excavada bajo tierra.

Durante las primeras dinastías, estas mastabas se convirtieron en construcciones cada vez más elaboradas. En su interior podían encontrarse almacenes, capillas y espacios destinados a las ofrendas funerarias. Sin embargo, todavía no existía nada parecido a la silueta triangular que hoy relacionamos inmediatamente con el Antiguo Egipto.

Todo cambió durante la III Dinastía.

Hacia 2660 a. C.: Djoser y la primera gran pirámide

El primer gran salto de la cronología tuvo lugar durante el reinado del faraón Djoser, a comienzos de la III Dinastía. Su complejo funerario se construyó en Saqqara, la enorme necrópolis asociada a la antigua ciudad de Menfis.

Tradicionalmente, el diseño se atribuye a Imhotep, uno de los personajes más extraordinarios de la historia egipcia. Fue funcionario, sacerdote y arquitecto, y siglos después los propios egipcios terminaron venerándolo como una figura divina relacionada con la sabiduría y la medicina.

La tumba de Djoser probablemente comenzó siguiendo una idea relativamente convencional: una mastaba. Sin embargo, el proyecto fue modificándose y ampliándose hasta convertirse en una estructura formada por seis niveles escalonados superpuestos.

Había nacido la pirámide escalonada de Djoser.

Con aproximadamente 60 metros de altura, aquella construcción era algo nunca visto. No solo representaba una revolución en las tumbas reales, sino que demostraba que era posible utilizar enormes cantidades de piedra tallada para realizar proyectos arquitectónicos monumentales.

Djoser había iniciado una carrera arquitectónica que cambiaría Egipto.

Siglo XXVII a. C.: las pirámides inacabadas de la III Dinastía

Los faraones posteriores intentaron imitar el proyecto de Djoser, aunque muchos de sus monumentos quedaron inacabados.

Uno de los casos más interesantes es la denominada pirámide enterrada de Sekhemkhet, también situada en Saqqara. Probablemente estaba destinada a convertirse en otra pirámide escalonada, pero la muerte prematura del faraón pudo provocar la interrupción de los trabajos.

También encontramos otras estructuras atribuidas a gobernantes de la III Dinastía, como la pirámide de capas de Zawyet el-Aryan, cuya identificación exacta continúa siendo discutida.

Esta etapa resulta fundamental porque demuestra que los arquitectos egipcios todavía estaban experimentando con el concepto de pirámide. La forma definitiva aún no había aparecido.

Para encontrarla tenemos que conocer a uno de los faraones más importantes de toda esta historia: Snefru.

Hacia 2600 a. C.: Snefru y la gran revolución arquitectónica

Con el inicio de la IV Dinastía comenzó la época dorada de las pirámides. Su primer faraón, Snefru, emprendió un programa constructor de dimensiones extraordinarias y probablemente estuvo relacionado con varias de las pirámides más importantes de Egipto.

Su reinado permitió a los constructores aprender mediante prueba, error y corrección.

Uno de los primeros monumentos asociados con Snefru es la pirámide de Meidum. Su historia arquitectónica resulta especialmente compleja, ya que posiblemente comenzó durante el reinado de su predecesor y posteriormente fue modificada por Snefru.

Originalmente pudo concebirse como una pirámide escalonada, pero terminó transformándose para intentar ofrecer una superficie exterior lisa.

El resultado no sobrevivió intacto. Gran parte del revestimiento y de las capas exteriores acabó derrumbándose, dejando el peculiar núcleo que puedes observar actualmente.

Sin embargo, aquella experiencia proporcionó información extremadamente valiosa a los constructores.

Hacia 2600 a. C.: la Pirámide Acodada

Snefru emprendió posteriormente otra construcción gigantesca en Dahshur, al sur de Saqqara. Esta vez los arquitectos querían levantar una auténtica pirámide de caras lisas.

El proyecto produjo uno de los monumentos más singulares de Egipto: la Pirámide Acodada.

Cuando la observas, inmediatamente notarás algo extraño. La inclinación de sus caras cambia aproximadamente a mitad de la estructura. La parte inferior asciende con un ángulo pronunciado, mientras que la superior presenta una inclinación mucho menor.

¿Por qué?

Probablemente los constructores detectaron problemas estructurales durante las obras y decidieron reducir la pendiente para disminuir el peso y la presión sobre la construcción.

Lo fascinante es que todavía conserva una parte considerable de su revestimiento exterior de piedra caliza, permitiéndote imaginar cómo debieron resplandecer originalmente las pirámides egipcias bajo el sol.

Pero Snefru aún no había terminado.

Hacia 2590 a. C.: la Pirámide Roja y el nacimiento de la pirámide perfecta

Muy cerca de la Pirámide Acodada se levantó otro enorme monumento: la Pirámide Roja de Dahshur.

Esta vez los arquitectos utilizaron desde el comienzo una inclinación más moderada. El resultado fue extraordinario.

La Pirámide Roja está considerada generalmente la primera gran pirámide de caras lisas construida con éxito. Con más de cien metros de altura, demuestra hasta qué punto habían progresado los conocimientos arquitectónicos en apenas unas décadas.

La evolución es espectacular: desde la pirámide escalonada de Djoser hasta una pirámide geométricamente regular había transcurrido aproximadamente un siglo.

Las experiencias acumuladas durante los proyectos de Snefru prepararon el terreno para una construcción todavía más ambiciosa.

La Gran Pirámide.

Hacia 2580-2560 a. C.: Keops construye la Gran Pirámide de Guiza

El hijo y sucesor de Snefru, Keops —Khufu en egipcio—, escogió la meseta de Guiza para construir su gigantesco complejo funerario.

La Gran Pirámide de Guiza constituye la culminación del desarrollo arquitectónico iniciado generaciones atrás. Originalmente alcanzaba aproximadamente 146,6 metros de altura, convirtiéndose durante milenios en la construcción humana más alta del planeta.

Su precisión resulta igualmente impresionante. Sus lados fueron orientados hacia los puntos cardinales con una exactitud extraordinaria, mientras que millones de bloques de piedra tuvieron que ser extraídos, transportados, colocados y ajustados durante el proceso constructivo.

No debemos imaginar únicamente una pirámide aislada. El complejo incluía templos, calzadas ceremoniales, pirámides subsidiarias, enterramientos y otras estructuras relacionadas con el culto funerario del faraón.

Cuando murió Keops, la construcción de grandes pirámides continuó en Guiza.

Hacia 2550 a. C.: la pirámide de Kefrén

Décadas después apareció la segunda de las grandes pirámides de la meseta, construida para Kefrén —Khafre—, probablemente hijo de Keops.

Aunque su pirámide es ligeramente más baja que la Gran Pirámide, puede parecer incluso mayor desde algunos puntos debido a que fue construida sobre una zona más elevada de la meseta de Guiza.

Además, conserva todavía parte del revestimiento de piedra caliza cerca de la cúspide. Esa pequeña supervivencia permite imaginar el aspecto original del monumento, cuando gran parte de su superficie exterior estaba cubierta por bloques cuidadosamente pulidos.

El complejo funerario de Kefrén también está relacionado con algunos de los elementos arquitectónicos más conocidos de Guiza, incluido el templo situado junto a la Gran Esfinge.

A mediados del siglo XXVI a. C., el paisaje de Guiza debía resultar sencillamente sobrecogedor.

Hacia 2530-2500 a. C.: Micerinos completa la tríada de Guiza

La tercera gran pirámide perteneció a Micerinos —Menkaure—.

En comparación con las otras dos parece pequeña, aunque esta impresión resulta engañosa. Seguía siendo un edificio monumental, con una altura original aproximada de 65 metros.

Parte de su revestimiento inferior utilizó bloques de granito, lo que demuestra que los constructores continuaban experimentando con materiales y soluciones estéticas.

Con Keops, Kefrén y Micerinos, la meseta de Guiza adquirió prácticamente la apariencia con la que hoy la conocemos.

Sin embargo, el período de las pirámides no terminó allí.

Siglo XXV a. C.: las pirámides de la V Dinastía

Durante la V Dinastía, los faraones continuaron construyendo pirámides, especialmente en lugares como Saqqara y Abusir. Sin embargo, se produjo un cambio evidente.

Las pirámides generalmente se hicieron más pequeñas y menos sólidas que las gigantescas construcciones de la IV Dinastía.

Entre ellas encontramos las de Userkaf, Sahure, Neferirkare y otros faraones. En Abusir todavía pueden contemplarse los restos de varios de estos complejos funerarios.

La reducción del tamaño no significa necesariamente que los gobernantes fueran incapaces de construir como sus antecesores. Las prioridades religiosas, económicas y políticas habían cambiado. Además, los complejos funerarios podían concentrar una parte considerable de sus recursos en templos y elementos ceremoniales.

El gigantismo de Guiza ya no era imprescindible.

Hacia 2350 a. C.: Unas y los primeros Textos de las Pirámides

Uno de los cambios más importantes llegó durante el reinado de Unas, último faraón de la V Dinastía.

Exteriormente, su pirámide de Saqqara resulta bastante modesta en comparación con la Gran Pirámide. Sin embargo, su interior contiene algo revolucionario.

Las paredes de las cámaras funerarias fueron cubiertas con inscripciones religiosas conocidas como Textos de las Pirámides.

Estas fórmulas estaban destinadas a ayudar al faraón fallecido durante su viaje hacia el más allá, protegerlo de peligros y facilitar su transformación en un ser divino.

A partir de este momento, la importancia de una pirámide ya no dependía exclusivamente de sus dimensiones. El interior adquirió una nueva dimensión religiosa y textual que influiría profundamente en las creencias funerarias egipcias posteriores.

Hacia 2300-2200 a. C.: las pirámides de la VI Dinastía

Los faraones de la VI Dinastía mantuvieron la tradición. Teti, Pepi I, Merenra y Pepi II construyeron sus pirámides principalmente en Saqqara.

Muchas siguieron un modelo relativamente estandarizado, bastante más pequeño que los monumentos de Guiza pero acompañado de complejos funerarios elaborados.

En sus interiores continuaron apareciendo los Textos de las Pirámides, ampliando progresivamente el repertorio de fórmulas religiosas.

El larguísimo reinado atribuido tradicionalmente a Pepi II coincidió con las últimas fases del Imperio Antiguo. Tras esta época, el poder central se debilitó y Egipto entró en un período de fragmentación política.

La gran tradición piramidal perdió entonces buena parte de su impulso.

Hacia 2180-2050 a. C.: el declive después del Imperio Antiguo

Durante el Primer Periodo Intermedio, algunos gobernantes continuaron intentando utilizar pirámides como tumbas, aunque los monumentos conocidos son mucho más modestos.

Un ejemplo es la pequeña pirámide atribuida al faraón Ibi, perteneciente a una de las dinastías finales del Reino Antiguo o del comienzo de la etapa de fragmentación.

El contraste con Guiza resulta enorme.

Esto demuestra hasta qué punto la construcción de una gran pirámide dependía de la existencia de un Estado centralizado capaz de movilizar trabajadores, alimentos, materiales, administradores y especialistas durante años.

Sin esa estructura política, levantar semejantes monumentos se hacía mucho más complicado.

Pero la historia de las pirámides egipcias todavía estaba lejos de terminar.

Hacia 2000 a. C.: el renacimiento durante el Reino Medio

Después de la reunificación de Egipto, especialmente con la llegada de la XII Dinastía, los faraones recuperaron la tradición de enterrarse bajo pirámides.

Sin embargo, existía una diferencia fundamental.

Los constructores del Reino Medio utilizaron con frecuencia núcleos formados por ladrillos de adobe, piedras y materiales de relleno, cubiertos originalmente con un revestimiento de piedra caliza.

Cuando ese revestimiento fue retirado en siglos posteriores, los núcleos quedaron expuestos a la erosión. Por eso muchas de estas pirámides presentan actualmente un aspecto considerablemente más deteriorado que las construcciones de Guiza.

Uno de los primeros grandes ejemplos de esta nueva época fue la pirámide de Amenemhat I en Lisht, levantada alrededor del comienzo del segundo milenio antes de nuestra era.

Siglos XX-XIX a. C.: las pirámides de la XII Dinastía

La tradición continuó con faraones como Senusret I, Amenemhat II y Senusret II.

Senusret II eligió El Lahun para construir su pirámide, mientras que otros monarcas utilizaron nuevamente zonas tradicionales como Dahshur.

Las pirámides del Reino Medio revelan una estrategia distinta a la del Imperio Antiguo. En vez de intentar superar físicamente a Keops, sus constructores prestaron enorme atención a la protección de las cámaras funerarias.

Aparecieron pasadizos complicados, entradas ocultas y sistemas destinados a despistar a los saqueadores.

Desgraciadamente, ni siquiera estas medidas consiguieron garantizar la seguridad eterna de los faraones.

Hacia 1870-1800 a. C.: Senusret III y Amenemhat III

Durante los reinados de Senusret III y Amenemhat III, la construcción piramidal continuó mostrando una gran sofisticación.

Senusret III levantó su complejo en Dahshur, mientras que Amenemhat III estuvo relacionado con dos importantes proyectos: una pirámide en Dahshur y otra en Hawara, cerca de El Fayum.

La pirámide de Hawara formaba parte de un enorme complejo funerario cuyo templo fue descrito siglos después por autores antiguos con enorme admiración. Su intrincada disposición llegó a relacionarse con la idea del famoso “Laberinto de Egipto”.

Sin embargo, estas pirámides demuestran también las limitaciones de los nuevos métodos constructivos. Al desaparecer el revestimiento exterior, los materiales internos resultaron mucho más vulnerables que los gigantescos bloques utilizados en muchas estructuras del Reino Antiguo.

Por eso hoy parecen, en algunos casos, gigantescas colinas artificiales.

Siglos XIX-XVIII a. C.: las últimas pirámides reales

Durante el final de la XII Dinastía y la XIII Dinastía, algunos faraones siguieron construyendo pirámides, aunque las dimensiones generalmente continuaron disminuyendo.

Uno de los ejemplos mejor conocidos pertenece al faraón Khendjer, cuya pirámide fue levantada en Saqqara durante la XIII Dinastía.

A partir de esta época resulta cada vez más difícil establecer una cronología totalmente segura porque muchos reinados fueron breves, las construcciones quedaron inacabadas y algunos monumentos no pueden atribuirse con absoluta certeza a un gobernante concreto.

Sin embargo, hacia el siglo XVIII a. C., la larga tradición de construir grandes pirámides como tumbas de los faraones egipcios estaba llegando prácticamente a su final.

¿Por qué dejaron los faraones de construir pirámides?

No existió una única causa. El abandono fue consecuencia de cambios políticos, económicos, religiosos y funerarios acumulados durante siglos.

Las pirámides eran monumentos extremadamente visibles. Su propia monumentalidad anunciaba dónde estaba enterrado el faraón, algo poco conveniente en una sociedad donde el saqueo de tumbas constituía un problema constante.

Cuando comenzó el Reino Nuevo, los faraones adoptaron una solución muy diferente: separar físicamente la tumba del templo funerario.

Las tumbas reales comenzaron a excavarse discretamente en las montañas del Valle de los Reyes, cerca de Tebas. Allí serían enterrados personajes como Tutankamón, Seti I o Ramsés II.

Las pirámides ya no dominaban el horizonte de las necrópolis reales.

Cronología resumida de las pirámides egipcias

Fecha aproximadaFaraón o etapaConstrucción destacada
c. 2660 a. C.DjoserPirámide escalonada de Saqqara
c. 2640 a. C.SekhemkhetPirámide inacabada de Saqqara
c. 2610-2590 a. C.SnefruMeidum, Pirámide Acodada y Pirámide Roja
c. 2580-2560 a. C.KeopsGran Pirámide de Guiza
c. 2550 a. C.KefrénSegunda gran pirámide de Guiza
c. 2530-2500 a. C.MicerinosTercera gran pirámide de Guiza
siglo XXV a. C.V DinastíaPirámides de Saqqara y Abusir
c. 2350 a. C.UnasPrimeros Textos de las Pirámides
c. 2300-2200 a. C.VI DinastíaTeti, Pepi I, Merenra y Pepi II
c. 2000 a. C.Amenemhat IRenacimiento piramidal del Reino Medio
siglos XX-XIX a. C.XII DinastíaLisht, Dahshur y El Lahun
c. 1850-1800 a. C.Senusret III y Amenemhat IIIDahshur y Hawara
siglo XVIII a. C.XIII DinastíaÚltimas pirámides reales importantes

¿Cuánto duró realmente la época de las pirámides?

Aquí aparece uno de los aspectos más sorprendentes de esta historia. Entre la pirámide escalonada de Djoser y las últimas pirámides reales del Reino Medio transcurrieron aproximadamente 900 años.

Por tanto, hablar de “la época de las pirámides” como si fuera un momento breve puede resultar engañoso.

Durante esos siglos cambió prácticamente todo: las técnicas constructivas, los materiales, las dimensiones, los rituales funerarios e incluso la concepción religiosa del faraón después de la muerte.

Sin embargo, el período que produjo las pirámides más monumentales fue mucho más reducido. Desde Snefru hasta Micerinos transcurrieron aproximadamente entre cien y ciento cincuenta años.

En unas pocas generaciones, los egipcios pasaron de experimentar con pirámides escalonadas a construir la Gran Pirámide de Keops.

Una evolución construida mediante ensayo y error

Quizá la parte más fascinante de esta cronología sea comprobar que las pirámides no fueron producto de una tecnología misteriosa aparecida repentinamente.

Puedes seguir prácticamente paso a paso su evolución.

Primero aparece la mastaba. Después Djoser apila estructuras hasta crear una pirámide escalonada. Los siguientes faraones experimentan con diseños similares. Snefru intenta transformar esas formas escalonadas en superficies lisas, encuentra dificultades, cambia ángulos y finalmente logra una solución estable en la Pirámide Roja.

Entonces llega Keops y lleva esa experiencia acumulada hasta una escala extraordinaria.

La propia existencia de pirámides inacabadas, estructuras modificadas y edificios con problemas constructivos es una de las mejores evidencias del prolongado proceso de aprendizaje de los arquitectos egipcios.

De Djoser a Keops: apenas unas generaciones

Imagina por un momento que hubieras nacido durante el reinado de Djoser. La pirámide escalonada te habría parecido probablemente una obra incomparable, algo que superaba cualquier construcción conocida anteriormente.

Si varias generaciones después uno de tus descendientes hubiera vivido durante el reinado de Keops, habría presenciado la aparición de una estructura de casi 147 metros de altura.

Ese salto tecnológico ocurrió en aproximadamente un siglo.

Detrás de él hubo generaciones enteras de canteros, transportistas, escribas, arquitectos, administradores y trabajadores especializados que transmitieron y perfeccionaron sus conocimientos.

Las pirámides fueron, en este sentido, una gigantesca escuela de ingeniería desarrollada durante generaciones.

Las pirámides después de las pirámides

Aunque los faraones dejaron finalmente de utilizar grandes pirámides como tumbas, la forma piramidal no desapareció de la cultura egipcia.

Durante épocas posteriores aparecieron pequeñas pirámides asociadas a tumbas privadas, especialmente en algunos cementerios del Reino Nuevo. La forma continuaba poseyendo un profundo simbolismo relacionado con el Sol, la regeneración y la vida después de la muerte.

Además, la tradición arquitectónica se extendió mucho más allá de las fronteras históricas de Egipto. Siglos después, los gobernantes del reino de Kush, al sur de Egipto, construirían centenares de pequeñas pirámides en lugares como Napata y Meroe.

Eran diferentes de las gigantescas construcciones del Imperio Antiguo, pero demostraban que la fuerza simbólica de aquella forma arquitectónica seguía viva muchísimo tiempo después de Keops.

La cronología de las pirámides cuenta la historia de Egipto

Seguir la cronología de la construcción de las pirámides egipcias es mucho más que ordenar monumentos por fechas. En realidad estás siguiendo la evolución del propio Estado faraónico.

Las enormes pirámides de la IV Dinastía reflejan una época de extraordinaria capacidad administrativa y económica. Las pirámides más pequeñas de las dinastías posteriores muestran cambios en las prioridades políticas y religiosas. Las construcciones del Reino Medio revelan el regreso consciente a antiguas tradiciones, aunque utilizando técnicas diferentes.

Y finalmente, su desaparición como tumbas reales señala otra transformación fundamental de las creencias funerarias egipcias.

Desde la pirámide escalonada de Djoser hasta las últimas construcciones reales de la XIII Dinastía, transcurrieron cerca de nueve siglos de innovación arquitectónica. Entre ambos extremos encontramos fracasos, experimentos, revoluciones técnicas y obras maestras que todavía hoy desafían nuestra imaginación.

Cuando vuelvas a contemplar las tres grandes pirámides de Guiza, recuerda por tanto que no estás viendo el principio de la historia. Estás observando el momento culminante de un proceso de aprendizaje iniciado generaciones antes, cuando los constructores de Djoser tuvieron la audacia de colocar una mastaba encima de otra y comenzaron, sin saberlo, uno de los capítulos más extraordinarios de la arquitectura universal.

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