¿Cómo conservaban los alimentos en la prehistoria?

Los humanos de la prehistoria usaban métodos caseros como secado, salazón y refrigeración para conservar los alimentos.

En la actualidad, la conservación de alimentos en nuestras cocinas se basa en técnicas como congelar, enlatar, sellar al vacío y añadir aditivos químicos.

Pero, ¿cómo se las ingeniaban para conservar los alimentos en tiempos antiguos?

Las técnicas de conservación antigua

Cada sociedad desde el inicio de la humanidad ha tenido que enfrentarse al problema de cómo guardar los alimentos para tiempos de escasez, protegiéndolos de los microbios, insectos y otras criaturas que podían estropearlos.

A lo largo de los años, los arqueólogos han encontrado evidencias de diversas técnicas. Algunas, como secar y fermentar, aún se utilizan hoy en día.

Otras son prácticas obsoletas, como enterrar mantequilla en turberas. Aunque estas técnicas eran poco sofisticadas, resultaban eficaces: prueba de ello es que algunos de estos productos han sobrevivido milenios.

Soluciones de almacenamiento

Para hacerse una idea de qué técnicas de conservación podrían haber usado los antiguos, los arqueólogos han estudiado las prácticas de pueblos actuales y recientes en sociedades no industrializadas.

Descubrieron muchos métodos de baja tecnología, que sin duda podrían haber sido realizados por personas de hace miles de años. Los más comunes y conocidos incluyen secado, salazón, ahumado, encurtido, fermentación y enfriamiento en refrigeradores naturales, como arroyos y fosas subterráneas.

Residuos restantes

En lugar de encontrar un bocado de comida, como un trozo de carne de ciervo seca de 14,000 años, los arqueólogos han descubierto, en muchos casos, rastros de los esfuerzos para preservar alimentos.

Por ejemplo, en un sitio sueco de hace entre 8,600 y 9,600 años, los investigadores descubrieron una fosa en forma de canal llena de más de 9,000 huesos de peces.

Comestibles antiguos

Algunos restos antiguos podrían ser aún consumibles hoy en día, o al menos usados para crear un plato o bebida moderna. El año pasado, investigadores de la Universidad Hebrea de Jerusalén resucitaron células de levadura recuperadas de antiguos recipientes de cerámica.

Después de despertar la levadura dormida y secuenciar su genoma, los científicos utilizaron el hongo para elaborar cerveza.

Conclusión

Mientras esperamos otros 3,000 años para los resultados finales, podemos apreciar la ingeniosidad de nuestros antepasados en la conservación de alimentos, una habilidad esencial para la supervivencia que aún hoy en día sigue siendo crucial.

Y aunque la mayoría de nosotros no necesitamos enterrar nuestra mantequilla en una turbera ni secar nuestra carne en un rack, estas técnicas antiguas nos ofrecen una fascinante visión de cómo las primeras sociedades humanas se enfrentaron a uno de los desafíos más universales: conservar alimentos para los días de escasez.

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