La próxima vez que tengas una herramienta en la mano, piensa que todo comenzó con una piedra tosca golpeada por alguien como tú, pero hace cientos de miles de años.
Las herramientas de la prehistoria no eran simples objetos rudimentarios, sino extensiones ingeniosas del cuerpo humano creadas para sobrevivir en un mundo implacable.
En cada filo de sílex, en cada hacha pulida, se esconde una historia de creatividad, miedo, hambre y esperanza que nos conecta directamente con aquellos primeros seres humanos.
Si te preguntas qué herramientas se usaban en la prehistoria, en realidad te estás preguntando cómo aprendimos a transformar la naturaleza en algo útil, manejable y, sobre todo, repetible.
Hoy vamos a recorrer juntos ese arsenal primitivo, desde los primeros cantos tallados hasta las herramientas agrícolas que cambiaron para siempre la forma en que vivimos.
La prehistoria y el nacimiento de las herramientas
La prehistoria abarca desde la aparición de los primeros homínidos fabricantes de herramientas hasta la invención de la escritura, y buena parte de su historia se entiende precisamente gracias a esos artefactos que dejaron atrás.
Antes de cualquier metal, antes de cualquier máquina, la humanidad dependía por completo de piedra, hueso, madera y fibra vegetal para cazar, cortar, raspar, perforar y triturar.
Las primeras herramientas fueron tan esenciales que algunos arqueólogos consideran que la verdadera humanidad comienza cuando apareció la capacidad de diseñar y repetir herramientas de forma consciente.
Herramientas de piedra del Paleolítico inferior y medio
Las herramientas más antiguas de la prehistoria pertenecen a la llamada industria lítica, es decir, herramientas hechas casi exclusivamente de piedra.
En el Paleolítico inferior, nuestros antepasados utilizaban cantos tallados o choppers, que eran piedras golpeadas por un lado para crear un filo irregular pero funcional.
Estos choppers servían para despiezar animales, romper huesos para acceder a la médula, cortar raíces y manipular materiales duros.
Con el tiempo aparecieron las hachas de mano, piezas en forma de lágrima o almendra talladas por ambos lados para crear un filo más simétrico y eficiente.
El hacha de mano era una herramienta polivalente, capaz de cortar, golpear, excavar y despedazar, algo así como la “navaja suiza” de la prehistoria.
En el Paleolítico medio, asociada a los neandertales, encontramos herramientas más elaboradas como raederas y rascadores, diseñadas para preparar pieles y trabajar la madera.
Estas herramientas se obtenían a partir de lascas, fragmentos afilados desprendidos de un núcleo de piedra mediante golpes controlados.
Paleolítico superior: precisión y especialización
En el Paleolítico superior, con la aparición del Homo sapiens moderno, las herramientas se volvieron más delicadas, precisas y especializadas.
Se desarrollaron hojas largas y finas hechas de sílex y otros materiales, usadas para fabricar cuchillos, puntas de proyectil y hojas versátiles.
Aparecen los raspadores específicos para trabajar pieles, dejando los cueros más suaves y resistentes para ropa, tiendas y envoltorios.
También surgen los buriles, herramientas con una pequeña punta muy dura utilizadas para grabar, tallar y trabajar materiales como hueso, asta o incluso piedra.
Las puntas de lanza se refinaron, pasando de formas burdas a diseños más aerodinámicos y mortíferos que mejoraban la eficacia en la caza.
En este periodo se nota claramente que las herramientas no solo servían para sobrevivir, sino para aumentar la eficiencia y la planificación a largo plazo.
Herramientas de hueso, asta y marfil
Aunque la piedra se conserva mejor, muchas herramientas prehistóricas también se fabricaban con hueso, cuerno y marfil, materiales más ligeros y manejables.
Con huesos largos se elaboraban punzones y perforadores usados para hacer agujeros en pieles y otros materiales blandos.
También se fabricaban agujas con ojo, verdaderas joyas de precisión que permitían coser ropa ajustada y resistente.
En zonas costeras y fluviales aparecieron anzuelos y arpones de hueso, esenciales para la pesca y la captura de animales acuáticos.
El asta de ciervo y otros rumiantes se usaba para crear mangos, azuelas, punteros y cabezales de herramientas, combinando piedra y materia orgánica.
Estos materiales permitieron herramientas más ligeras y sofisticadas, lo que se tradujo en una mayor comodidad y versatilidad en la vida diaria.
Herramientas neolíticas: pulido, agricultura y sedentarismo
Con el Neolítico llega la revolución agrícola y, con ella, una nueva generación de herramientas pulimentadas y agrícolas.
Las hachas de piedra dejaron de ser solo talladas y empezaron a ser pulidas, lo que hacía su filo más resistente y duradero.
Con estas hachas pulidas se talaban árboles y se limpiaban terrenos para crear campos de cultivo y levantar aldeas estables.
Surgen herramientas como las azadas y los arados primitivos, a menudo de madera reforzada con piedra, utilizados para remover la tierra.
Las hoces de sílex con pequeños dientes incrustados en mangos de madera o hueso se usaban para segar cereales como trigo y cebada.
Aparecen también los molinos de mano o muelas, compuestos por dos piedras entre las que se trituraban los granos para obtener harina.
Estas herramientas marcan el paso de una vida nómada basada en la caza y la recolección a una existencia más sedentaria y productiva, centrada en la agricultura.
Herramientas para el fuego, la caza y la vida cotidiana
Además de las herramientas de corte y labranza, en la prehistoria se desarrollaron instrumentos específicos para generar fuego y mejorar la caza.
Para encender fuego se usaban percusión con pirita y sílex o técnicas de fricción con madera, lo que requería herramientas adecuadas y una gran destreza.
El fuego no era solo calor y luz, sino también una herramienta para cocinar alimentos, endurecer puntas de madera y protegerse de depredadores.
En la caza se utilizaron lanzas arrojadizas, propulsores y, más adelante, arcos y flechas, incrementando la distancia y la seguridad en los enfrentamientos con animales.
Los propulsores permitían lanzar la lanza con más fuerza y precisión, multiplicando su alcance y convirtiéndola en un arma sorprendentemente eficaz.
En la vida cotidiana también existían herramientas para triturar pigmentos, tallar adornos, perforar conchas y elaborar objetos simbólicos o rituales.
Incluso los objetos aparentemente decorativos, como colgantes y cuentas, exigían instrumentos diminutos y una gran pericia manual.
Cómo se fabricaban estas herramientas: técnica y paciencia
Crear una herramienta en la prehistoria no era improvisar, sino dominar técnicas minuciosas de talla, pulido y ensamblaje.
La talla lítica se basaba en la percusión directa, golpeando una piedra con otra para desprender lascas controladas.
Más adelante surgieron técnicas como la percusión indirecta y la presión, que permitían obtener filos más finos y formas más regulares.
El pulido de hachas y otros útiles se conseguía frotando la herramienta contra una piedra más dura con agua y arena, en un proceso largo y repetitivo.
Para unir piedra y madera se empleaban mangos, cuerdas vegetales, tendones animales y resinas naturales que actuaban como adhesivos primitivos.
Cada herramienta implicaba tiempo, ensayo y error, de modo que aprender a fabricarlas era una especie de oficio transmitido entre generaciones.
Lo que nos enseñan hoy las herramientas prehistóricas
Cuando miras una herramienta prehistórica en un museo, en realidad estás viendo una huella directa de la mente de quien la creó.
Estas herramientas nos revelan qué animales se cazaban, qué plantas se aprovechaban, cómo se organizaban los grupos y hasta qué tan avanzado era su pensamiento simbólico.
La complejidad de ciertas herramientas indica planificación, ensayo mental y cooperación, rasgos que asociamos a una inteligencia sofisticada y social.
Además, al estudiar la evolución de estas herramientas podemos seguir el rastro del camino tecnológico que nos llevó desde una simple lasca hasta el ordenador con el que lees esto.
En el fondo, las herramientas prehistóricas nos recuerdan que nuestra especie siempre ha buscado resolver problemas con ingenio, incluso cuando solo tenía piedras y huesos a su alcance.
Tabla resumen de herramientas prehistóricas
| Periodo | Material principal | Ejemplos de herramientas | Uso principal |
|---|---|---|---|
| Paleolítico inferior | Piedra tallada | Cantos tallados, hachas de mano simples | Despiece, corte, rotura de huesos |
| Paleolítico medio | Piedra tallada | Raederas, raspadores, lascas retocadas | Trabajo de pieles y madera |
| Paleolítico superior | Piedra, hueso, asta | Raspadores finos, buriles, puntas de lanza | Caza especializada y trabajo fino |
| Neolítico | Piedra pulida | Hachas pulimentadas, azadas, hoces | Agricultura y tala de bosques |
| Neolítico y posteriores | Piedra y orgánicos | Molinos de mano, punzones, agujas, arpones | Procesado de alimentos y tejidos |
Preguntas frecuentes sobre herramientas de la prehistoria
Herramientas más comunes en la prehistoria: las más habituales eran lascas de piedra, hachas de mano, raspadores, punzones y hoces simples para tareas básicas.
Materiales usados en las herramientas prehistóricas: se empleaban principalmente piedra, hueso, asta, madera y fibras vegetales, aprovechando recursos locales.
Herramientas agrícolas del Neolítico: destacaban las hachas pulidas, las azadas, las hoces de sílex y los molinos de mano para moler grano.
Herramientas para la caza prehistórica: se usaban lanzas, propulsores, puntas de piedra, arpones y más tarde arcos y flechas para aumentar el alcance.
Importancia de las herramientas prehistóricas hoy: nos permiten reconstruir la vida cotidiana, la economía, la movilidad y el desarrollo mental de las primeras sociedades humanas.
Si alguna vez pensaste que la prehistoria era solo “gente con garrotes”, ahora sabes que detrás de cada piedra tallada había técnica, astucia y una sorprendente capacidad de innovación.























