¿Quiénes eran los pueblos iberos?

Los pueblos iberos, aunque desaparecidos, han dejado una influencia duradera en la cultura, arte, lenguaje y tradiciones de la Península Ibérica. Su legado se extiende desde la época de los romanos hasta la modernidad.

Los pueblos iberos eran una serie de comunidades que habitaban la región de la Península Ibérica en lo que hoy es España y Portugal, antes de la llegada de los romanos.

Estos pueblos se caracterizaban por tener culturas diversas y desarrolladas, destacando por su habilidad en la metalurgia, la agricultura y su sistema de escritura único.

Origen de los Iberos

El origen de los iberos sigue siendo un tema de debate entre los historiadores y arqueólogos. Aunque se sabe que las primeras culturas íberas comenzaron a desarrollarse alrededor del año 3000 a.C., las raíces étnicas y lingüísticas de estos pueblos son menos claras. Algunos estudios sugieren que los iberos pueden haber sido descendientes de los primeros habitantes de la Península Ibérica, que llegaron hace miles de años durante la Edad de Piedra. Otros argumentan que los iberos eran un grupo de pueblos indígenas que surgieron como resultado de la interacción y mezcla de varias culturas a lo largo del tiempo.

La sociedad ibérica estaba compuesta por numerosos grupos tribales autónomos, cada uno con su propio líder. Aunque existían diferencias culturales y lingüísticas entre estas tribus, también compartían muchas similitudes. Entre ellas destacan la agricultura como principal medio de subsistencia, la práctica de la cremación de los muertos y una religión centrada en el culto a la naturaleza y a los antepasados.

La Cultura Ibera

La cultura ibera se destacó por su complejidad y refinamiento. Los iberos eran expertos agricultores, artesanos y comerciantes. Crearon una forma distintiva de arte que incluía cerámica pintada, escultura y orfebrería. También desarrollaron un sistema de escritura único, conocido como escritura íbera, que todavía no se ha descifrado completamente.

Los iberos eran hábiles constructores y dejaron tras de sí numerosos asentamientos fortificados conocidos como oppida. Estas ciudades amuralladas, a menudo situadas en colinas o mesetas, incluían casas, talleres, almacenes y templos. Los iberos también construyeron complejos sistemas de irrigación para sus campos de cultivo y eran conocidos por su habilidad en la metalurgia, especialmente el trabajo con hierro y plata.

Los Iberos y Roma

La llegada de los romanos a la Península Ibérica en el 218 a.C. marcó el comienzo del fin para los pueblos iberos. Aunque inicialmente resistieron la conquista romana, las diversas tribus iberas fueron finalmente sometidas por Roma. A pesar de la conquista, los romanos respetaron muchas de las costumbres y tradiciones ibéricas, y la influencia de los iberos se puede ver en muchos aspectos de la cultura romana en Hispania, desde la arquitectura y el arte hasta la agricultura y la religión.

Las lenguas de los iberos

El idioma de los pueblos iberos es otro misterio que todavía desconcierta a los investigadores. Sabemos que tenían su propio sistema de escritura, conocido como escritura ibérica, gracias a los muchos ejemplos de este que han sobrevivido en las inscripciones encontradas en la Península Ibérica. Aunque algunos de estos textos han sido parcialmente descifrados, la lengua íbera en sí misma sigue siendo en gran medida un enigma.

Lo que se sabe es que la lengua íbera no tiene ninguna relación directa con el latín, el griego o cualquier otra lengua indoeuropea. Algunos estudiosos han sugerido que podría estar relacionada con las lenguas vascas, pero esta teoría aún no ha sido confirmada. Sin embargo, la influencia del íbero se puede ver en muchos topónimos modernos en España y Portugal.

La influencia de los iberos en la modernidad

A pesar de su eventual desaparición como pueblos distintos, los iberos han dejado una influencia duradera en la Península Ibérica. Sus habilidades en la metalurgia, la agricultura y la escritura fueron cruciales para el desarrollo de las sociedades posteriores en la región.

Muchas de las prácticas y tradiciones de los iberos fueron adoptadas por los romanos y otras culturas que invadieron la Península Ibérica. Por ejemplo, los romanos adoptaron el uso del oppidum, la ciudad fortificada ibérica, como modelo para sus propios asentamientos en Hispania.

Además, la influencia de los iberos se puede ver en la arquitectura, el arte, la cerámica y la joyería de la región. Muchas de las técnicas y estilos de los iberos han sido transmitidas a lo largo de los siglos y aún se pueden ver en las obras de arte y arquitectura modernas de España y Portugal.

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