¿Quién fue el Rey de Egipto en la Biblia?

Del anónimo faraón del Éxodo hasta los reyes mencionados por nombre, este artículo explora la identidad y el legado de los faraones de la Biblia.

El antiguo Egipto es una de las civilizaciones más fascinantes y enigmáticas de la historia, con sus majestuosos monumentos y su intrincado sistema de creencias.

Su presencia en la Biblia, uno de los textos más antiguos y más estudiados del mundo, añade otra capa de misterio y debate.

¿Pero quiénes eran exactamente estos reyes de Egipto mencionados en las páginas sagradas? Este artículo busca arrojar luz sobre los faraones de la Biblia, desentrañando sus identidades y revelando su papel dentro del gran drama bíblico.

El Faraón del Éxodo: Un Enigma sin Nombre

El faraón más famoso de la Biblia es, sin duda, el rey de Egipto en la historia del Éxodo. Este es el gobernante bajo cuyo reinado Moisés lidera a los israelitas fuera de la esclavitud en Egipto. Sorprendentemente, la Biblia no nombra a este faraón, lo que ha llevado a siglos de especulación y debate.

Aunque no podemos estar seguros, algunos estudiosos sugieren que este faraón podría ser Ramsés II, uno de los más grandes y poderosos gobernantes del antiguo Egipto. Esta teoría se basa en gran medida en el hecho de que la Biblia menciona la ciudad de Ramsés como uno de los lugares donde los israelitas fueron puestos a trabajar (Éxodo 1:11). Sin embargo, otros eruditos disputan esta identificación, señalando que las fechas no coinciden exactamente.

Faraones Nombrados: Shishak y Necho

A diferencia del faraón del Éxodo, algunos reyes de Egipto en la Biblia son mencionados por su nombre. Shishak, conocido en los registros egipcios como Sheshonq I, es uno de ellos. Según la Biblia, Shishak invadió el reino de Judá durante el reinado de Rehoboam, llevándose los tesoros del templo de Jerusalén (1 Reyes 14:25-26). Los registros egipcios confirman que Sheshonq I realizó una campaña militar en la región durante el mismo periodo de tiempo.

Necho II es otro faraón mencionado por su nombre en la Biblia. Es famoso por haber matado al rey Josías de Judá en la batalla de Meguido (2 Reyes 23:29). Los registros históricos nos dicen que Necho II fue un gobernante ambicioso que buscaba expandir el control egipcio en el cercano oriente, lo que concuerda con su retrato bíblico.

El Faraón Akenatón: Un Vínculo Potencial con el Monoteísmo

Un faraón que no se menciona por nombre en la Biblia pero que ha despertado mucho interés entre los eruditos bíblicos es Akenatón, conocido por su intento de revolucionar la religión egipcia para centrarse en la adoración de un solo dios, el disco solar Atón. Akenatón gobernó durante el siglo XIV a.C., una época que algunos eruditos sugieren que podría coincidir con los eventos del Éxodo.

La razón de este interés radica en la notable similitud entre la revolución religiosa de Akenatón y el monoteísmo estricto de los israelitas. Algunos han ido tan lejos como para sugerir que Moisés pudo haber sido influenciado por las ideas de Akenatón, aunque esta teoría sigue siendo muy debatida.

Horemheb: El Faraón que Intentó Borrar la Historia

Un último faraón que vale la pena mencionar es Horemheb, el sucesor de Akenatón. Aunque tampoco se menciona en la Biblia, su papel en la restauración del antiguo sistema de creencias politeísta de Egipto después del reinado de Akenatón es notable. En un intento por borrar las reformas heréticas de Akenatón, Horemheb mandó destruir todas las referencias a este faraón y su dios, Atón.

Estas destrucciones masivas de monumentos y documentos hacen que la tarea de los arqueólogos e historiadores sea más desafiante y contribuyen al misterio general que rodea a los faraones de la Biblia.

Los Faraones en el Nuevo Testamento

Por último, es importante mencionar que la conexión entre Egipto y la Biblia no termina con el Antiguo Testamento. En el Nuevo Testamento, Egipto juega un papel crucial como lugar de refugio para la Sagrada Familia durante la matanza de los inocentes ordenada por el rey Herodes (Mateo 2:13-15). Sin embargo, en este caso, el texto no menciona a ningún faraón específico.

Conclusión

La Biblia proporciona un fascinante vistazo a la interacción entre los israelitas y los faraones del antiguo Egipto. Aunque la identidad de algunos de estos reyes permanece en el misterio, otros son claramente identificables, gracias a la correlación con los registros históricos egipcios.

Estos faraones, ya sean anónimos o nombrados, juegan un papel crucial en las narrativas bíblicas, demostrando una vez más la intrincada red de conexiones entre la Biblia y el mundo antiguo.

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